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ghost story

Espíritu de un SuraEspíritu de un Guerrero

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  2. Talk to Ghost of a Warrior
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NPCs

Dialogue

Fantasma de un Sura:

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Eres un fantasma?

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No, soy tu abuela... qEs evidente que soy un fantasma, no crees? Te caŸste de cabeza cuando eras chico?

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qSocorro, un fantasma!

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qMira que guerrero tan valiente soy! qBuu!

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Qui›n eres t¨?

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Me llamo Akuma. Anta¡o fui un gran guerrero, hasta se dice que fui el mejor de mis tiempos. qY tambi›n yo estaba convencido de eso! Pero ahora mŸrame. Mira lo que ha quedado de mŸ despu›s de haber encontrado la Gruta... y haber perecido.

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Conoces la historia de este pueblo?

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Pero claro que s› lo que pas£ en aquel entonces. En vida me dediqu› a investigar para poder descubrir la causas y encontrar la Gruta. Y ya de muerto tuve mucho tiempo para reflexionar sobre eso. qAhora dime que te interesa!

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Qu› portal es ese?

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Ese portal conduce a la c•mara del dios caŸdo Beran-Setaou, el drag£n de la oscuridad. Puede ser activada con un llave m•gica, que est• en posesi£n de los lŸderes de las tropas de los Beran-Setaou.

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Los tres Dioses

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Antiguamente tres hermanos divinos formaban el pilar de fundamento de la existencia. Bahar-Taraji, la Diosa de la Creaci£n, era la menor de los tres. Ella se encargaba de la creaci£n de nuevas cosas. Adondequiera que iba, brotaban las flores y florecŸa la vida.

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El hermano mayor era Beran-Setaou. l se encargaba de la muerte y de la disoluci£n. Cuando un ciclo de vida estaba por terminar, ›l separaba el cuerpo del espŸritu y conducŸa el alma al m•s all•. De este modo estaba garantizado siempre el ciclo de la vida y la muerte, la base de todo ser viviente.

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Baljit-Elvedin, era el hermano intermedio. Como Dios del Equilibrio mediaba entre sus hermanos y les garantizaba a los seres terrestres un eterno cŸrculo de la vida. Una de sus tareas era el comienzo y t›rmino de las estaciones del a¡o.

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La discordia

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Los humanos rezaban a los tres dioses y les pedŸan ayuda en tiempos malos. S£lo Beran-Setaou era temido y despreciado por ellos. En su falta de visi£n, ellos no entendŸan que su presencia era necesaria. l era el contraste a la creaci£n, es decir, como la luz y la sombra.

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Por mucho tiempo el dios ignor£ esta situaci£n, pero a lo largo de los a¡os en ›l fueron creciendo celos hasta convertirse en odio y envidia. Primero se desahog£ en los humanos llev•ndoles guerras y enfermedades. No obstante, esto aument£ el rechazo contra ›l y los humanos intensificaron sus plegarias a Bahar-Taraj, el ama de la vida. De este modo se origin£ un cŸrculo vicioso que termin£ en un desastre.

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Cuando la furia del Dios escal£ al m•ximo, paso lo m•s terrible: l mat£ a su hermana, la Diosa preferida de los humanos. Su acto no necesito ninguna preparaci£n ni t•ctica, puesto que aquel dŸa ella se encontr£ con ›l con la inocencia y confianza de cada encuentro. l tuvo que haber visto la ternura de sus ojos, sin embargo, le dio el golpe mortal.

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Las consecuencias

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La muerte de Bahar-Taraji tuvo terribles consecuencias en el mundo de los Dioses y en los humanos: Un invierno largo y cruel acab£ con la vida de muchas criaturas que habitaban en la tierra y en el agua. La tierra se congel£ a tal punto que las piedras se reventaron y hasta los •rboles m•s fuertes y antiguos parecieron.

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Murieron muchos humanos y animales j£venes, y cuando empez£ a hacer calor, el n¨mero de los reci›n nacidos era m•s bajo que nunca. La tierra completamente esmirriada no daba los suficientes frutos para alimentar a los adultos y mucho menos para pensar en tener descendientes. La vida y las esperanzas se desvanecieron y las dos necesitaron mucho tiempo para reponerse.

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Los Dioses tambi›n sufrieron, aunque su tiempo trascurri£ m•s lento que el de los humanos. Beran-Setaou busc£ soledad al darse cuenta de lo que habŸa hecho. Su conciencia luchaba con un amargo arrepentimiento y con una profunda satisfacci£n, hasta que finalmente gan£ la ¨ltima. Su coraz£n se congel£ y Beran-Setaou se convirti£ del Dios de la Disoluci£n en el Dios del Hielo, del FrŸo, del Odio y del Miedo.

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La batalla

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Baljit-Elvedin, el Dios de la Conservaci£n, llor£ la muerte de su hermana durante mucho tiempo. Cuando su dolor se alivi£, fue a buscar a su hermano. Baljit-Elvedin seguŸa siempre su camino con sensatez e inteligencia, pero a pesar de su dolor reconoci£ que la vida no tiene ninguna oportunidad de seguir existiendo en el mundo de desequilibrio que reina ahora.

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l sigui£ las huellas de su hermano y finalmente, despu›s de a¡os de b¨squeda, lo encontr£ en una cueva de hielo, odio y soledad. Baljit-Elvedin hizo lo que tenŸa que hacer, aunque esto le abriese una herida m•s en su coraz£n: ›l le reto a duelo a su hermano. ste, en cambio, ya desviado del camino recto, no vacil£ ni un momento y acept£.

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Se dice que el enfrentamiento de los dos hermanos fue atroz. La victoria la obtuvo Baljit-Elvedin, quien debido a su ›tica no fue capaz de matar a su hermano. l lo castig£ quit•ndole todas sus fuerzas y encerr•ndolo en esta Gruta. Y es asŸ como Beran-Setaou vino a parar a este espantoso lugar lleno de criaturas que ›l ha venido creando en el transcurso de los siglos..

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Me basta con eso.

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Que tu destino se discurra por un sendero diferente al mŸo. qTe deseo mucha suerte!

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Fantasma de un guerrero:

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Por qu› eres transparente?

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No ser• que necesitas gafas? Claro que soy un fantasma, estoy atrapado en las rocas desde hace miles de a¡os...

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qSocorro, un fantasma!

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Correcto, un fantasma. qHuye lo m•s r•pido que puedas, si no te como!

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Qui›n eres t¨?

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Anta¡o fui un mercenario, un hombre sencillo. Mis padres fueron campesinos. Yo, sin embargo, no quise trabajar en el campo toda mi vida, y es por eso que me hice soldado. Esa etapa de mi vida fue dura y cruel, pero no estuvo nada mal. No obstante, al cabo de un tiempo me cans› de recibir ordenes de in¨tiles comandantes y desert›. Y ahora a causa de un accidente me encuentro en este espantoso lugar.

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Conoces la historia de la Gruta?

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No, no la conozco. Yo solamente tuve mala suerte. Despu›s de haber desertado, quise esconderme en la monta¡as y me adentr› en esta cueva. No me dio buena espina desde un principio, pero estaba cerca y parecŸa estar abandonada. Al paso de unos dŸas fui testigo y victima de una increŸble batalla. Si quieres, te cuento lo que vi.

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El comienzo de la batalla

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Un buen dŸa estaba reuniendo raŸces en las faldas de la monta¡a cuando un drag£n plateado, sin aviso previo, descendi£ del cielo. Pens› que venŸa por mŸ, pero ni me tom£ en cuenta, ›l se fij£ solamente en la entrada a la cueva. Sin disminuir su velocidad vol£ en direcci£n al valle y se adentr£ en la cueva.

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Durante un rato no se escucho nada y yo no supe que hacer. Todas mis armas estaban en la cueva y qlo menos que querŸa era encontrarme con un drag£n! Pero de repente la tierra empez£ a temblar y de las profundidades de la cueva surgŸa un ronco rugido, qpero no era una voz, sino dos voces! Al poco rato salieron disparados dos dragones de la cueva, primero el plateado y despu›s el azul.

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Los dos dragones se batieron en un combate atroz que me es difŸcil describir. Con sus garras se desgarraron mutuamente las alas, lucharon como si se quisieran devorar, fijaron sus enormes dientes en el cuello del enemigo... LlovŸa sangre... Pero nadie de los dos se daba por vencido.

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El final de la batalla

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Los dos dragones revoloteaban sobre el valle como una tormenta destruyendo picos de monta¡as. Los rel•mpagos quemaban el hocico del drag£n azul y el granizo helado perforaba las alas del drag£n plateado. La gruesa capa de hielo que cubrŸa la tierra desde hace a¡os, se derriti£ a causa de esta embestida dejando a su paso rŸos de fango. Detr•s de las rocas yo observaba todo esto muerto de miedo, pero incapaz de retirar la mirada.

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No hasta el paso de varias horas parecŸa que sus fuerzas empezaban a disminuir. En este momento aprovech› la oportunidad y corrŸ valle a arriba para poder recuperar mis armas. Y eso fue lo que marc£ mi destino. Ya cuando me encontraba de regreso de la cueva, los dos dragones salieron disparados de las monta¡as, delante el azul, el drag£n que sufri£ las peores heridas.

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Antes de que el drag£n azul desapareciera en la cueva, el drag£n plateado lo alcanz£ y en ese momento paso algo muy extra¡o: la titilaci£n que inundaba el aire se transform£ en una corriente de aire hasta convertirse un torbellino de energŸa; el drag£n azul se encontraba atrapado en el y rugŸa de dolor y furia... Finalmente se encogi£, su rugido se volvi£ cada vez m•s d›bil y sus escamas fueron volvi›ndose opacas y perdiendo su brillo.

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Finalmente el drag£n plateado echo al drag£n azul en la cueva. El perdedor, con las ¨ltimas fuerzas que le quedaban, se refugi£ bajo la oscuridad de la monta¡a. No obstante, el drag£n azul cre£ una torre de energŸa que sell£ la cueva y caus£ el derrumbamiento de una parte de la monta¡a. A partir de ese momento el drag£n de la oscuridad y yo quedamos atrapados. Maldecidos a morir de hambre...

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Me basta con eso.

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Gracias por prestarme atenci£n. Los ¨ltimos mil a¡os han estado llenos de soledad...

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